La hora cero

La hora cero Wilson Ruiz Orejuela
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Colombia llega a esta cita electoral agotada, desconfiada y herida, pero todavía con la capacidad de elegir distinto.

La hora cero no es solo una elección presidencial. En esta columna hablo sobre el momento decisivo que enfrenta Colombia: un país agotado, polarizado y golpeado por la desconfianza institucional, pero que todavía conserva la posibilidad de corregir el rumbo. Lo que más me impacta es ver cómo miles de colombianos en el exterior, que durante años se mantuvieron alejados de la política nacional, hoy hacen filas interminables para votar. Esa reacción no es casualidad. Es la señal de una ciudadanía cansada de la improvisación, del deterioro institucional y de un modelo que prometió transformación, pero dejó más incertidumbre y división.

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También analizo una realidad preocupante: la fragilidad del sistema de control electoral y la lentitud de las instituciones frente a campañas, investigaciones y posibles irregularidades que avanzan más rápido que la justicia misma. Colombia no solo se juega quién llegará a la Casa de Nariño; se juega la confianza en su democracia. Los invito a leer mi columna completa en Revista Semana, donde desarrollo por qué esta elección representa mucho más que un simple cambio de gobierno: representa una decisión sobre el futuro mismo de la República.

👉 Te invito a leer el artículo completo en Revista Semana, y déjame saber qué opinas.

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