Masacrando la formalidad

El país está entrando en una etapa crítica: mientras la informalidad laboral sigue creciendo y golpeando a millones de trabajadores, el Gobierno insiste en explicar la crisis con discursos simplistas que enfrentan a empresarios y empleados. Esa narrativa —que pinta al empleador como enemigo— no solo desconoce la realidad técnica del mercado laboral, sino que termina profundizando la desigualdad y debilitando la formalidad que debería proteger a quienes más lo necesitan.
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En esta columna analizo cómo el debate del salario mínimo se transformó en un campo de batalla ideológico, marcado por decisiones impulsivas que ponen en riesgo a las mipymes, al empleo formal y a la estabilidad económica del país. Lo que está en juego no es una cifra, sino la sostenibilidad del aparato productivo.
Te invito a leer la columna completa en Semana, donde explico por qué este gobierno, en nombre de la igualdad, está masacrando la formalidad y cuáles son las consecuencias de esa estrategia para el presente y el futuro de Colombia.
👉 Este es solo un abrebocas de mi columna de hoy.
Te invito a leer el artículo completo en Revista Semana.



